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El Ajedrez del Desierto: Cómo Brabec y Al-Attiyah sentenciaron el Dakar en Yanbu

Ricky Brabec recupera el liderato con una estrategia magistral y Nasser Al Attiyah logra su victoria número 50 en el Dakar. Análisis de la Etapa 12.

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El Dakar no se gana solo con el acelerador; se gana con la cabeza fría cuando el termómetro y la presión están al máximo. La penúltima etapa de este 2026, un recorrido de 311 kilómetros de pura piedra y navegación traicionera hacia Yanbu, nos ha regalado una de las exhibiciones tácticas más brillantes de la década. No fue un día de velocidad pura, fue un día de gestión de riesgos donde los veteranos le dieron una lección a los impulsivos.

El «Efecto Brabec»: ¿Sacrificio o Genialidad?

Ayer, el vivac estaba dividido. Muchos no entendían por qué Ricky Brabec, teniendo el título a la vista, decidió bajar el ritmo y «regalarle» el liderato a Luciano Benavides por escasos 23 segundos. Hoy, la respuesta fue contundente. Al salir seis minutos por detrás del argentino de KTM, Brabec se quitó de encima la presión de abrir pista.

En el Dakar, «abrir pista» significa ser el primero en leer el terreno, identificar las trampas de navegación y, esencialmente, dejarle el camino marcado a los que vienen atrás. Brabec, con la maestría que le dan sus años en el desierto, aprovechó las huellas de Benavides para rodar a un ritmo de «crucero agresivo».

  • El resultado en el reloj: No solo recuperó esos 23 segundos, sino que le metió un hachazo al cronómetro para ampliar su ventaja a 3’43» en la general.
  • La trampa para mañana: Mañana es la última etapa alrededor de Yanbu (105 km). Brabec saldrá adelante, pero ya tiene el «colchón» de las bonificaciones de la primera línea, que suman 1’23». Para que Benavides le arrebate el trofeo, el estadounidense tendría que cometer un error de navegación masivo o sufrir un fallo mecánico catastrófico.

Nasser Al-Attiyah: El «Príncipe» ya es Leyenda de Oro

Mientras en las motos se jugaba al ajedrez, en los coches Nasser Al-Attiyah decidió que era el momento de reclamar su lugar en el Olimpo. El catarí no necesitaba ganar hoy; con sus 8 minutos de ventaja sobre Nani Roma, le bastaba con no romper nada. Pero Nasser no sabe correr a medio gas.

Al salir en la posición 17, se encontró con un terreno pedregoso que castigó severamente las suspensiones de los Ford Raptor de sus rivales. El Dacia Sandrider de Nasser, sin embargo, se movió con una fluidez técnica que parece desafiar la física del desierto.

  • El Hito de las 50 victorias: Con el triunfo de hoy, Nasser alcanza la mítica cifra de 50 victorias de etapa en el Dakar. Esto lo pone en la misma mesa que Ari Vatanen y Stéphane Peterhansel. Es un dato que dimensiona su carrera: ha ganado etapas en tres décadas diferentes y con marcas totalmente distintas, demostrando que el factor diferencial es él, no solo el auto.
  • La gestión del Raptor: Nani Roma ha hecho un rally impecable con el Ford Raptor, pero hoy se dio cuenta de que el ritmo de Nasser es de otro planeta. Roma se mantiene segundo a 15’02», una distancia que, en condiciones normales, es inalcanzable en los últimos 105 kilómetros de mañana.

La Guerra de las Marcas: Ford vs. Dacia por el honor

Si el primer lugar parece sentenciado, el tercer escalón del podio es una zona de guerra. Mattias Ekström soltó toda la caballería de su Ford Raptor esta mañana, logrando recortar 3’24» a su rival directo, Sébastien Loeb.

Ahora, el sueco es tercero por apenas 29 segundos. Imaginen la tensión: después de miles de kilómetros recorridos, el honor de Ford y Dacia se va a decidir por lo que tardas en amarrarte las agujetas. Loeb nunca ha terminado un Dakar fuera del podio y mañana saldrá 9 minutos por detrás de Ekström, lo que le da la ventaja visual de saber exactamente cuánto tiene que apretar para recuperar esos 29 segundos.

Lo que hemos visto hoy en Yanbu es la esencia del rally raid moderno. Ricky Brabec nos enseñó que la paciencia es una herramienta de ingeniería tan valiosa como un amortiguador de última generación. Su capacidad para «leer» el reglamento y usarlo a su favor es lo que lo tiene a un paso de su tercer título.

Por otro lado, lo de Nasser Al-Attiyah es simplemente histórico. Llegar a 50 victorias es un testimonio de consistencia brutal. Mañana en la etapa final, no solo estaremos viendo el cierre de una carrera, estaremos viendo a un hombre intentar superar a Vatanen y Peterhansel para quedarse solo en la cima. El Dakar 2026 nos ha recordado que, en este deporte, el que no planea, está planeando fallar.

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